Es una tabernilla excelente decorada en la que puedes comer un menú del día por 10 euros o tomarte unas tapas y cañas en la barra. La decoración es excelente (estilo castizo) y las mesas también tienen un aire muy clásico. La comida es muy buena y siempre tienes cosas deliciosas para elegir. Lo malo es que el local es pequeño y siempre estás al lado de otros comensales, un poco prietos.
