Es probablemente el restaurante más pintoresco de todo el Pirineo oscense. El edificio es muy bonito y el restaurante ofrece platos bastante curiosos. Eso sí, vete allí con hambre porque te van a meter la comida hasta por las orejas. Una cosa que me llamó mucho la atención es que hacían muchos platos sobre patatas fritas Matutano. Eso sí, todo muy rico. El vino de la casa también muy bueno.
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21 de Julio de 2008 en 14:21
Una gran decepción por el trato recibido en el Restaurante Socotor. Cenamos 2 personas y pedimos 2 entrantes y 2 segundos. La decepción fue al llegar los segundos platos. Mi rodaballo tenía más de un año fuera del mar. No es que fuera poco fresco, es que olía y sabía fatal.Pasó el cocinero y dueño Carlos, y nos pregunto que tal la cena. Le respondimos que todo bien excepto el rodaballo y parece que le sentó mal y nos dio las gracias un poco resentido. A mi nadie me preguntó si quería otra cosa. Lo normal que se hace en cualquier restaurante con un poco de clase, pero estos que van de tener mucha, no tienen ni idea de regentar un negocio. Llegó la cuenta y por supuesto el rodaballo estaba cobrado. Pagamos 83 euros, con vino y un postre para compartir. El rodaballo costaba 14 euros, que bien hubieran quedado cobrándonos 69 euros y no perder unos posibles clientes y evitarse esta crítica. Lo siento mucho pero les cambio la Q de calidad por la de Cutredad.