Más o menos aquí está una de las tabernas Lizarrán que comenzaron a proliferar por Madrid al amparo de la moda de los pinchos del norte. En este, muy buenos pinchos, cerveza bien tirada y camareros muy simpáticos. Lo mejor…el ambiente, sobre todo los domingos por la mañana. Lo peor…esa costumbre, inexistente en el Norte, de guardar el palillo para que cuenten cuántos pinchos has devorado ![]()
